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Jubilarse no es opciónpara adultos mayores de limpieza del STC Metro

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José Rubén Beltrán Ogazón | Ciudad de México.
En la actualidad el Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México presenta ciertas deficiencias y problemas de los cuales todos solemos escuchar, ya sean las constantes fallas que provocan el retraso de millones de usuarios que viajan a través de este transporte, la falta de transparencia en cuanto a los recursos derivados del aumento de 3 a 5 pesos que se dio hace más de un año; pero hay algo aún más preocupante y que para muchos pasa desapercibido, se trata de las personas que laboran en la limpieza de pasillos, escaleras, andenes y pasamanos.

Las personas que realizan estas actividades son mayoritariamente personas que superan los 60 años de edad a partir de la cual, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) establece a una persona como adulta mayor y como minoría uno que otro joven entre los 17 o 25 años.

Podría considerarse que el 95% de personas que se dedican a esta labor dentro de las instalaciones son personas de la tercera edad que por necesidad o por el deseo de seguir desarrollando una actividad se encuentran laborando a pesar de las pésimas condiciones laborales bajo las que trabajan.

A los intendentes se les puede observar por pasillos y andenes del metro, entre la multitud de gente que fluye de forma constante, ellos destacan por llevar un paso más lento, sin tanta prisa, llevan puesto un uniforme con la marca de Claver o Riesco, de color naranja que sobresale incluso ante el grisáceo panorama que han tomado varias de las estaciones por el paso de los años. La mayoría a paso lento, con cabello teñido de blanco y con una mirada que ha visto demasiado, pero que aún deberá continuar viendo más, ellos poco a poco arrastran con su trapeador la basura que se va acumulando, muchos de los que esperan el próximo tren solo los observan, quizás por su mente pase la vaga idea de que un día podrían encontrarse en la misma situación.

Y es que las condiciones económicas que se viven en el país no permiten que existan las condiciones óptimas para que los adultos mayores se inserten en un trabajo que dignifique su labor y les dé acceso a los servicios que son propios y necesarios de esta etapa de la vida en la que contar con servicios de salud y alimentación son más que un lujo una simple necesidad; pero en vista de no encontrar mejores opciones de empleo las pocas que existen son tomadas.

Es un caso similar al que se tiene con personas jóvenes y sin experiencia que buscan su primer empleo, pero a diferencia de ellos las personas que se encuentran laborando dentro de las instalaciones del metro son personas con una amplia experiencia en otros trabajos, pero en los que ya no se les permitió continuar por el tema de la edad.

Para las personas jóvenes quizás una situación como la que viven los empleados de limpieza no les parezca relevante, pero las cifras que nos ofrece el INEGI a través de la Encuesta Intercensal 2015, nos muestra que somos una población que está envejeciendo rápidamente ya que la tasa de adultos mayores paso de 6.2 % en el 2010 a 7.2% para 2015 y un informe del Consejo Nacional de Población (CONAPO), nos dice que en México hay 10.5 millones de personas  mayores de 60 años, lo que representa a 9 de cada 100 mexicanos. De ese grupo de población, 82 por ciento vive algún grado de pobreza, ya sea monetaria o alimentaria.

De los adultos mayores en pobreza, la mayoría son mujeres. Sólo 2 de cada 10 adultas mayores de 65 años cuenta con una pensión. Y la situación se agrava ya que se prevé que para 2050 las mujeres de 60 años y más representen 23.3% del total de población femenina y los hombres constituyan 19.5% del total de la masculina según datos del documento “Situación de las personas adultas mayores en México” del Instituto Nacional de las Mujeres.

Según Información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) existen más de 52 millones de pobres, 2 de cada 10 adultos mayores pueden solventar sus gastos; los ocho restantes viven en situación de pobreza, 3.5 millones (45.7 por ciento), 36 .6 por ciento (2.7 millones) están en situación de pobreza moderada y 10.1 (800 mil) viven en pobreza extrema, con 3.7 carencias en promedio. Además, hay otro 31.4 por ciento de mexicanos de más de 65 años que son vulnerables y sufren de carencias, y 77.1 por ciento (5.9 millones) tiene al menos una privación social”.

En el caso de los hombres, siguen trabajando aún después de la edad promedio de jubilación, pues las pensiones gubernamentales no son suficientes: 3 de cada 4 varones entre 60 y 64 años están trabajando y 1 de cada 4 mayores de 80 años se encuentra laboralmente activo en empleos cercanos al salario mínimo.

La mayoría de estos empleos, reconoce el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), no cuenta con prestaciones mínimas para el adulto mayor como seguridad social, sueldo base, aguinaldo o seguro contra accidentes.

“Un informe de la CONAPO indica que los ancianos tienen el índice de desarrollo social más bajo en el país, lo que se traduce en pocas posibilidades de vivir la vejez de forma digna”, asegura el mismo documento.

Con estos datos podemos entender que la situación que viven nuestros adultos mayores hoy en día, la podríamos llegar a vivir los que somos parte de la actual juventud y parte de los jóvenes adultos, ya que tan solo en 20-30 años seremos los nuevos viejos y no contaremos con los programas sociales necesarios para abatir la situación de abandono a este sector ante la falta de interés por el tema que se mantiene en la actualidad.

Y es que mientras no existan estas políticas de protección y una estrategia social para tener una digna vejez, se mantendrá la penosa situación en que a nuestros adultos mayores donde decidan vender su fuerza de trabajo no al mejor postor, si no a quien les ofrezca tan solo una oportunidad sea esta mala o buena, como ocurre en la actualidad con la empresa REISCO.

La empresa REISCO OPERADORA DE SERVICIOS, S.A. DE C.V. es la que brinda actualmente los servicios de limpieza al STC Metro, ya que anteriormente CLAVER SERVICIO S.A. DE C.V ( Empresa que en el logotipo que portaban los empleados daba la impresión de decir “Esclavizador” en inglés: Slaver) hace algunos meses fue inhabilitada junto a otras tres empresas del mismo ramo por la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, por operar de manera irregular las empresas KASPER LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO, CLAVER SERVICIOS Y SERVICIOS COISARE DE SAN CRISTOBAL S. A. DE  C. V.

Es importante resaltar que todas estas empresas además de REISCO OPERADORA DE SERVICIOS, ROOST CONTROL  DE PLAGAS, MONLT NET Y FERJMA, cada una bajo la categoría de S.A DE C. V. son propiedad de Manuel Reyes López líder de una asociación sindical perteneciente a la sección 15 de la CTM y de su hijo Marco Antonio Jesús Reyes Saldivar que se encarga del manejo de las mismas. Además se señala a Mario Omar Márquez Aguilar y César Alejandro Canales Monroy como los principales accionistas y gestores de las empresas al realizar los procedimientos necesarios para obtener la  licitación y adjudicación de contratos.

Los propietarios de dichas empresas han logrado crear una red de corrupción en la que lastimosamente las autoridades capitalinas se ven coludidas al no hacer frente y poner un alto a la proliferación y crecimiento de estos negocios ilícitos, cada año se aprueban contratos millonarios a través de diversas instituciones, dependencias y por supuesto del servicio de transporte del metro; para que éstas lleven a cabo el servicio de limpieza, que no se le puede considerar de otra forma que esclavizador, por su forma de operar y por el poco respeto que tienen con sus trabajadores al mantenerlos en la miseria.

Es una situación esclavizadora ya que como nos cuentan varios de los trabajadores que por cuestiones de protección a sus testimonios, evitaremos compartir su nombre real o la estación en que los abordamos para que compartieran su historia, ya que con el precario sueldo de Mil doscientos pesos ($1,200) a la quincena y sin llegar a contar con los derechos laborales más básicos como son: seguro, aguinaldo o vacaciones; no se puede dudar que una empresa conocida por cometer abusos y actos de corrupción contra sus trabajadores, decidan ejercer acciones en su contra.

Y es que para llegar a trabajar en esta empresa como nos comentan: “No hay grandes requisitos solo acudir a pedir informes a alguna estación como Oceanía de la Línea “B” y presentar documentos tales como: Acta de nacimiento, Curp, 2 cartas de recomendación, tres fotografías y por supuesto contar con seguro de forma externa ya que la empresa no ofrece tal beneficio” cualquiera puede ser contratado incluso menores de edad.

Abordamos a un trabajador que lleva ya 7 años laborando y de avanzada edad lleva un poco más de prisa y sólo me brinda esta información y me insiste en que acuda a pedir más informes, que seguro a mí también me contratan, ya que hay poco personal debido al reciente cambio de una empresa a otra, que a pesar de que algunos compañeros decidieron no seguir ante el cambio de empresa a los que quisieran seguir se les permitió continuar bajo las mismas condiciones y con el mismo salario. Pero varios trabajadores coinciden en que la empresa sigue siendo la misma, pero con un nombre diferente

Varios de ellos coinciden en que la situación está mal o “de la fregada” ya que estar trabajando en un horario de 7 horas por 6 días a la semana, en el cual su día de descanso llega cuando se les informa que podrán ir a descansar, el salario no logra ser digno para reflejar lo que ellos realizan “no es suficiente para comprar lo que uno necesita, pero que se le puede hacer”.

Otro caso es el de Mario, quien antes de jubilarse trabajaba  como carpintero, él es de los casos extraordinarios en los que si cuenta con una pensión, pero decide seguir trabajando aquí. Es uno de los que podrían considerarse más jóvenes, lleva tan solo 4 años realizando esta labor y comenta que prefiere salir a trabajar que quedarse durmiendo y comiendo en su hogar, no considera esa una forma de vida que lo haga feliz, pero prefiere mantenerse activo. Acepta que el salario que ofrecen es mediocre, pero es la mejor forma para complementar la deficiente pensión que recibe.

No existe organización alguna que se haya acercado a intentar apoyarlos u orientarlos sobre sus derechos, son los olvidados del STC Metro y de una sociedad que avanza lentamente hacia un abismo impredecible y de incertidumbre para sus adultos mayores, está tan solo es una cara del abandono que existe de quienes han ayudado a hacer de esta ciudad lo que es ahora, pero que no tienen el reconocimiento que merecen, permanecen a la vista de todos, pero tal pareciera que todos fuéramos ciegos ante lo evidente; gobierno y sociedad deciden caminar más veloces y viendo a otro lado como si huyéramos de lo inevitable, pero dentro de las instalaciones del metro de los muchos caminos que podemos tomar la vejez es uno al que todos llegaremos.

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