Por: Adrián Cruz Salvador
El Periodista, escritor y profesor Juan Villoro, impartió la conferencia magistral “Los actores del césped”, como parte del Coloquio internacional de teatro y fútbol, La teatralidad y la cancha organizado por la Secretaría de Cultura, que tuvo como cede el Teatro de las Artes ubicado en el Centro Nacional de las Artes.
Ante una audiencia de alrededor de 200 personas, entre jóvenes y adultos, académicos y simpatizantes tanto del teatro como del fútbol, el reconocido periodista y de igual manera fanático del balón pie comenzó dando un contexto histórico del que llamó el deporte más popular del mundo, donde mencionó que dicha popularidad se debe a que este es el juego deportivo más sencillo de practicar, ya que es el que cuenta con el menor número de reglas. Además de ser la contraparte de lo que caracteriza al ser humano, que es la destreza que tiene con las manos, misma que pone en colectividad con el cerebro.
Como parte del contexto histórico, Villoro mencionó que al ser la única competencia capaz de terminar con resultados empatados a cero goles, es también la única que ha permitido que los fanáticos deseen desempatar dichos resultados, y para dejar tal afirmación más clara, citó al escritor norteamericano Bill Wolfe, quien dice que “Los fanáticos ingleses y norteamericanos cuentan con una mentalidad ganadora que no les permite empatar un partido de soccer, por tanto, si esto sucede, el partido se busca desempatar en las gradas y calles por medio de la violencia”.
Acerca de los alcances que tiene el fútbol, no pudo faltar la analogía de que para algunos hinchas, jugadores y directivos en el mundo, un club se vuelve más que una pasión o unos colores por los cuales se deja todo, pues Villoro sostuvo que se puede llegar a un nivel extremo en el cual el equipo llegar a representar una especie de religión, que va acompañada de sus respectivas supersticiones.
También dijo que si el fútbol actualmente cuanta con una magna popularidad a nivel mundial, esta se debe además de lo ya dicho, a los medios de difusión de información, como la radio y la televisión, pero principalmente a los narradores de los años 50, que fueron los que marcaron una diferencia debido a la elocuencia que tenían para narrar los partidos.
En cuanto al teatro, el autor de “Dios es redondo” e hincha del club Necaxa señaló con un buen humor varios puntos a manera de analogía, entre los que destacaron que en el caso de una obra de teatro, los protagonistas son los actores, y en la cancha los actores son los jugadores, ya que son ellos quienes representan personajes, e incluso juegan a ser dioses; salvo el árbitro, que es quien representa realmente a la parte humana de la sociedad, pues son ellos quienes tienen mayor margen de errores, y por tanto, quienes reciben las represalias de los espectadores.
Tocando el tema de que si el fútbol puede ser comparado con el teatro, sostuvo que dicho deporte es nulo de ser medido frente a un arte, porque debido a la esencia misma, las tácticas para jugarlo y la diversidad que engloba, “el fútbol en sí es un arte”, mecionó.
Por otra parte, el profesor Villoro habló acerca la contra parte entre el narcisismo y la colectividad que han caracterizado y lo siguen haciendo, a algunos jugadores de talla mundial, refiriéndose a la celebración de los goles, y dijo que “mientras algunos de ellos (los jugadores), creen que el equipo ha tenido ciertos logros gracias a ellos, los hay quienes saben que han llegado a donde están gracias a su equipo”.
Finalmente, después de responder algunas dudas a los asistentes, Villoro terminó su participación en el coloquio con una frase digna de un apasionado fanático, la cual en automático tuvo una respuesta elogiadora que se vio acompañada de aplausos “¡el fútbol lo es todo!”, dijo para culminar.
