Donovan Kremer | Ciudad de México
Las cinco de la tarde, y el Centro Histórico está lleno de muchedumbre. Por la calle del hemiciclo a Juárez algunas personas pasean su mirada rodeando la Alameda Central; en batallón se arman grupos de civiles de extremo a extremo para cruzar Eje Central, simulando aquellas escenas épicas, donde dos voluptuosas masas de gente se disponen a enfrascar la lucha… no es así, sólo se esquivan para llegar hacia el siguiente pasaje. La reconocida calle de Madero, convertida en un corredor de marchantes, deja entrever en el zigzagueo la Catedral del Zócalo, y desde su brillantez la Torre Latino emite la hora en su moderno reloj digital.
Las cinco y unos minutos más, José Luis está listo para entrar en el establecimiento de verdes sombrillas, con un pequeño patio de bienvenida y otro en su interior piso abajo. Dentro, se dispone a pagar un café de moca y un café con almendras en sus presentaciones gustosas. Recorre unos peldaños y la sala de estar para llegar adonde sólo hay un chispazo de luz solar, que recorre un muro hecho de piedras de abajo arriba, disipándose conforme transcurre el tiempo. El aroma a café pasea inconstante en los demás pasillos.
Se mueve entre la mesa replegando un par de sillas que estorban; lo que importa no sólo es el espacio, sino la comodidad, aunque sea un espacio reducido. Por ello, después de un análisis a brevedad se coloca de frente a una jardinera y, metódicamente comienza a disponer su libreta, bolígrafo, celular y vaso con café sobre la superficie de madera en un orden ya precisado. Suficiente cómodo despliega sus codos imantados a plano horizontal. Me mira.
Hace cinco años que inicié en el periodismo, responde José. “Entré a un proyecto universitario desde la redacción llamado Klika, era una revista cuyo director es Mario Pérez Clemente, y el editor era César Alejandro Gabriel Fonseca.” Hoy en día César Alejandro forma parte de una institución gubernamental. “Estaba motivado por cubrir eventos deportivos; de hecho lo hacía porque también era deportista. Había muy poca difusión y a mí me gustaba escribir. Practicaba una modalidad dentro de la natación muy poco conocida, que es el nado con aletas. En ella me desarrollé durante más de diez años. Tuve la fortuna de que algún familiar tuviera trato con reporteros, uno de ellos, Eduardo Correa Plata, quien era el editor de deportes del Sol de México, a él le agradezco las notas que cuando fui deportista se publicaron al entrevistarme posterior a los logros obtenidos en las justas deportivas”.
José Luis participó como nadador en distintos eventos fuera y dentro del país, representó la bandera nacional. En 2008 compitió en el décimo Campeonato Mundial de nado con aletas celebrado en Neiva, Colombia; logró colocarse en el doceavo lugar batiendo un récord que desde 1996 no se alcanzaba. En 2009 participó en el Panamericano de la especialidad en México. En 2010 se colocó en el lugar dieciocho en las justas mundiales en Palma de Mallorca, España. Aunque esto era atractivo para él, determinó centrar la atención en lo que no se hacía para difundir y apoyar con los recursos al nado por parte de las autoridades y federativos mexicanos.
En el momento en que comenzó a redactar para deportes sabía que el periodismo tenía una afinidad con él, y podía ayudar a difundir lo que en su momento no se hizo. Precisamente, a la fecha, es coordinador en el área de comunicación social de la empresa Proguardavidas. Más allá de coordinar, la labor de José está anclada a la publicidad, información y publicación de eventos y cursos de capacitación a guardavidas y entrenadores de natación.
Después de que se desempeñará en la cobertura de la parcela acuática, las circunstancias permitieron que José se inclinará a esta vocación, debido también al trasfondo institucional que hay. “Fue por una gran amiga, Aida Espinosa quien con su apoyo logré el ingreso a Vox FM en Michoacán pero ello se debió en consecuencia de otros sucesos… ─de ahí paulatinamente se desprendió del deporte…─. Soy corresponsal de Vox Morelia en los temas de nacionales; ya vamos para un año que estoy ahí.”
Hace algunos ayeres asistí a un curso de foto periodismo, comenta Luis del cómo llegó a escribir sobre los movimientos políticos y por qué ahora está enfocado en ellos, en la política. “Se abre un curso de foto periodismo en Maya Comunicación, una agencia de foto periodismo, es Bruno Cortés el director general, y él es quien me imparte el curso, un curso individual, porque no llegó nadie más ─se mofa─. Sí. El trabajo final fue un foto reportaje, y ese foto reportaje nunca lo voy a olvidar, porque me costó lo que nunca me había costado un trabajo. Fue cuando los maestros de la CNTE estaban en el monumento a la Revolución, tuve que documentar gráficamente como vivían, ver cómo iban al baño, verlos comer, dormir, asistir a las marchas, todo. Estuve a punto de cambiar de tema, hasta que por asares del destino pude hablar con un líder del movimiento agremiado a la Sección 22, le dije mire así, este es un proyecto que se va a publicar, pero pues obviamente se cuidarán los aspectos. Y me dice: ‘qué quieres’… entre broma y broma le dije, ‘pues un mezcal’ ¿no? Y sacan el mezcal y un vaso. ‘Siéntate porque sí lo tenemos’, fue la señal que le dio a Luis para atender lo que él buscaba hacer.
A partir de ese momento en el que se publicó el foto reportaje, en el que estuvo durante dos semanas conviviendo y viviendo en el campamento, colaboró en Maya.
“Estuve trabajando durante algunos meses con Bruno en la sección deportiva, hasta que a la tercer semana de repente me empieza a decir, ‘sabes qué, aquí no hay dinero, se trabaja de esta manera para recabar fondos y tienes que dar un porcentaje de ventas; obviamente tienes que buscar sectores que te dejen ganancia… y me empezó a enviar a eventos de política: del PRD, a cubrir una reunión priista, o la llegada de personajes internacionales que pocos conocen, a eventos muy bajos, poco a poco sin embargo nunca logré cerrar trato alguno…”
Un año más tarde la visión y experiencia le habían apremiado, porque la idea de crear un medio de comunicación, cuya propuesta era informar sobre acciones sociales con un contenido educativo sin dejar a un lado el humor para hacerlo. Y esta información tenía como objetivo a ceñirse el ocupar en los ciudadanos toma de decisiones en el ámbito político-social.
“Se llamó El Visionario, lo abrí con varios amigos, se cubría a la Cámara de Diputados. Y me pregunté con el tiempo por qué no cubrir el Gobierno de la Ciudad de México.” Con esta y varias decisiones para comenzar a independizarse, Luis, procuró elaborar proyectos emprendidos por él, junto con amistades. De tal manera que consiguió trabajar con Dennis Press en A su tiempo TV, que anteriormente se denominó En corto TV; ahí se ocupó en hacer crónicas sobre el barrio de Tepito, cápsulas, notas, etc.
Posterior a ello en 2015 comenzamos el proyecto de la agencia de noticias En resumen, desde que se fundó como medioelectrónico, y esto debido a que en una ocasión, comenta, “teníamos a un compañero que en cada presentación o conferencia iba con los diputados y les decía: En resumen díganos qué piensa de esta situación. Así se dio.” Con mayor amplitud ostentó la dirección de estos medios y en conjunción disponía realizar un corporativo de medios de comunicación que abarcará a más como patente. Se fundó Multimedia Multimedios, donde se encontraba el Visionario, En resumen y A su tiempo TV, México en la Red; pero faltaba uno más enfocado en la radio; de modo que se apertura Micrófonos al aire. Pero poco duro tal iniciativa de la radio que de tal idea sólo queda el suspenso.
La ética del periodista
“A mí me gusta ver a los políticos a la cara, a mí me gusta ver a la gente a los ojos.’ A mí también, revistió la cita José Luis. “Yo sí los puedo ver, (los políticos) no me van a decir, ‘a ti te di tanto y tienes que publicar esto’… hasta el día de hoy no he recibido ni un quinto de nadie. Tengo a un amigo diputado que, pues, sí nos llevamos bien; pero hasta ahí. Tienes que saber separar la profesión de quién eres; la parte humanista. El simple hecho de estar en comunicación ya te hace alguien denotable”.
“Esa es la cuestión que tienes que separar, cómo tienes que tratar a la gente. Antes tenía una columna que se llamaba A todo color, se publicaba en los medio adscritos a Multimedia Multimedios y salía en Veracruz, por ahí me contaron que en Saltillo también. Pero la gente me decía, ‘es que tú en la nota lo adornas, pero en la columna lo madreas’. Y es que metía lo qué sucedía, el contexto histórico, datos duros, y siempre finalizaba haciendo una pregunta: y qué pasará si sucede o no así. Entonces había reacciones y amenazas, pero ya estoy acostumbrado. Nunca me ha gustado llegar con alguien importante y decirle que tal mi amigo, mi compadre.”
“Y no por ello, tienes por qué hacer las cosas mal. A mí me gusta ser claro, qué es lo que tenemos, qué es lo que no tenemos, con cuánto contamos… entonces esto te sale en tanto”, explica cuál es la situación por la que se enfrasca cuando alguien le propone trabajo en relación a publicidad, ya que también es parte del trabajo, y hay que ser imparcial.
“Algo que la mayoría de periodistas no sabe separar la relación que hay entre lo que es el trabajo y lo que es el lado humano. Está bien llevarse con amistad, pero el trato tiene que ser trabajo.” (…) “Alguien me decía que en la nota, cuando la sacaba, ‘es que tú en tu nota lo adornas, pero en tu columna te lo madreas’.”
“La gente que busca hacer un proyecto siempre es bienvenida, pero nunca es por fines de negocio, sino por los proyectos… Pero sí la cuestión monetaria está ahí, y es que uno como reportero tiene que ganar por lo que estudió… Una vez en diciembre, en los famosos cheques, un político, estaba ahí dando los bonos y los famosos chayos; y se me acercó y me invitó a comer a una cadena de carnes; me dijo que me sentará y en seguida saca uno vales y un pack de comida. Para ese momento me sentí mal, y le dije que nadie me compraba con un par de ceros”.
Un detalle que contaba José hacía referencia a los asuntos personales de las personas de políticos. “Yo sí con los asuntos personales no me meto; lo que es privado no tengo porqué dando a conocer a la sociedad; eso es aparte, todos tenemos una parte de nuestra vida que es para nosotros y los de nosotros”.
Hay asuntos que atañen al periodista en cuanto a la información, que sea lo más apegada a la objetividad; aun sea en una crítica: la labor del comunicólogo se esboza desde la información intrapersonal que elabora de los hechos consigo, como a su vez de la que hay en derredor; pero a juzgar por la realidad del periodismo, podemos concluir que la ética en la forma de hacer comunicación es indispensable, puesto que somos individuos con principios que sustentan decisiones día a día.
La noche en el Centro es liviana de propagandistas, de escuderos en los portones de tiendas departamentales; la luz del reloj digital destella con más luminosidad que hace una hora y media. Salimos de aquel lugar con el aroma de café en el paladar y ese sabor a pláticas, descafeinado; nos despedimos, él quieto en el asiento, ahora solo le acompaña el crepúsculo hasta llegar a su cenit.
