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Migración hacia las oportunidades

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Aquella etapa que surgió en los años 30,  en la que la gente de provincia le temía por completo venir y vivir en la Ciudad de México ya ha sido historia. Actualmente, aun con la contaminación en niveles extremos, con el tráfico que se hace notar en cada una de las grandes avenidas, y con la sobrepoblación que existe, miles de personas llegan al antiguo Distrito Federal para vivir en él, ya que huyen de la inseguridad y de las escasas oportunidades que ofrecen sus lugares de origen.

Vienen de todos los rincones del país, principalmente de los estados cercanos a la Ciudad de México. Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, son las entidades que tienen mayor número de migrantes hacia la urbe. Sin embargo, existen habitantes  de Oaxaca, Veracruz, Guerrero, y  en los últimos años ha habido un incremento en la población que viene de los estados del norte del país, como Nuevo León, Torreón y Tamaulipas.

Leonardo, es un jóven de 30 años que es originario de Pinotepa de Don Luis, Oaxaca “Salí de mi pueblo a los 15 años para ir a la ciudad de Tlaxiaco, en Oaxaca para a estudiar la preparatoria. Después  fui a vivir y a estudiar  a Guadalajara; también estuve un año en Atizapán Estado de México.  Regresé a Oaxaca capital y luego vine a la Ciudad de México, que es donde actualmente radico y trabajo, y es donde he estudié la licenciatura en Psicología”.

Migración a la Ciudad de México Foto: CUARTOSCURO.COM

Migración a la Ciudad de México
Foto: CUARTOSCURO.COM

Para muchos de los migrantes mexicanos trabajadores, viajar a la capital es un “plan B” ya que aquellos que no buscan irse de su entidad a Estados Unidos, ven como segunda opción a la que es considerada una de las ciudades más grandes del mundo.  La mayoría de trabajadores migrantes presentan niveles bajos de escolaridad, por lo que al llegar a la Ciudad de México, se instalan en lugares poco favorecidos como los son la periferia, además de ser contratados en trabajos poco calificados y la esperanza de progreso se vuelve nula.

En el caso de los jóvenes, es decir la población estudiantil, que es mayoría entre estos, la situación es diferente y buscan como primera opción estudiar en alguna de las universidades de la capital del país.

Un escape de la violencia

La situación de México en los últimos años se ha vuelto cada vez más violenta, debido a la fuerza con la que han ido creciendo grupos delictivos como narcotraficantes y secuestradores. Pero estos sucesos han sido muy notorios sobre todo en provincia, que es donde se concentra una cifra importante de estos grupos. Es por ello que muchos de los migrantes que salen de sus entidades hacia la capital ven esta como una razón de mayor peso para no quedarse en los estados donde se vive día a día y cada vez con mayor cotidianidad este tipo de actos.

Tal es el caso de Alejandro del Rincón, un joven estudiante del Tec de Monterrey que salió de Sinaloa, debido a la creciente ola de violencia.

“Se dicen muchas cosas de la Ciudad de México, que es muy insegura, sobre todo. Sin embargo, los asaltos no se comparan con los frecuentes tiroteos que se viven allá entre los cárteles que se disputan la zona. Es ese el motivo de que mis padres no se opusieron cuando la universidad  me ofreció una beca para venir a estudiar a la capital, en el campus de aquí”.

También comenta que la Ciudad de México es un lugar en el que se vive con menos miedo, ya que hay zonas en las que aún es posible caminar por la calle en la madrugada, visitar un centro comercial o incluso un estadio de fútbol sin tener en la mente que pudiera haber un tiroteo.

El origen del conflicto

La Ciudad de México y su zona conurbada ha constituido históricamente un centro de atracción laboral, educativa y de servicios, al ser el centro del desarrollo del país y se convirtió también en una de las ciudades más grandes del mundo. El gran éxodo rural se inaguró gracias al modelo de desarrollo adoptado por el estado posrevolucionario que centralizó la vida económica del país en esta zona, lo cual hizo que la urbe creciera aceleradamente absorbiendo a los pueblos originarios y acogiendo a otros nuevos en la Ciudad de México, incrementando el flujo migratorio a la ciudad desde todas las partes del país, sobre todo a partir de las décadas de 1940 y 1950. Dentro de las oleadas migratorias más importantes a la ciudad, están aquellas realizadas cuando el gobierno mexicano impulsó la creación y aplicación de políticas y estrategias para la adopción e imposición de su proyecto de modernización; con el afán de expandir la industria, el campo fue sometido a políticas que obligaron a producir alimentos baratos y de consumo interno, con la intención de mantener bajos los salarios para acrecentar la acumulación de capital en la industria.

 Esta migración hacia las grandes urbes del país, aumentó el crecimiento demográfico, el cual, no encontró suficientes satisfactores dentro de las ciudades, provocando la ocupación desbordada e incontrolada de la periferia –y más tarde del centro– convirtiéndola en una ciudad con espacios clandestinos y hacinamientos marginales, esto produjo un exceso de habitantes y una disminución de los espacios para la habitación, así como una escasez de éstos y de los empleos.

Esta situación social y económica provocó que esta oleada de migrantes y las posteriores, se insertarán principalmente en el mercado informal (ambulantes, cargadores, indigentes, limosneros y servicios, etcétera). Dentro de estas poblaciones migratorias, cabe destacar a un sector importante, los indígenas dedicados a la construcción y las mujeres que prestan sus servicios como empleadas domésticas, ambos han dado pie a numerosas investigaciones, sobre su peculiaridad y sus prácticas sociales, como los paseos por la Alameda de la ciudad o Chapultepec, o las famosas comidas y fiestas de la Santa Cruz por parte de los albañiles.

Sin duda, la Ciudad de México es en el mundo, una de las que más personas alberga, y se sabe que 1 de cada cinco habitantes no son de aquí. Al final de cuentas, la mezcolanza de tantas culturas es lo que la vuelve distinta de cada uno de los estados, y en muchos casos, los migrantes llegan a ella para quedarse para siempre, algunos otros no, vienen a aprovechar las oportunidades que se les puedan presentar, para después regresar y con esas herramientas vivir una vida más plena en su lugar de origen

“A su momento regresaré a Oaxaca, porque mis planes a futuro son allá. Pienso poner un negocio y de ello vivir, aunque no descarto viajar constantemente a la capital, ya que pienso venir a comprar las cosas que se requieran para mi negocio”, comenta Leonardo.

 

Por: Adrián Cruz Salvador

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