Sofía Menéndez | Ciudad de México.
Guardias de México Militarizado Rescate y Salvamento Nacional es una institución deportivo militarizada, que ayuda a los jóvenes de 5 años en adelante a formarse como ciudadanos útiles a la sociedad, alejándolos de la delincuencia y las adicciones, esta institución lleva 56 años al servicio de la nación.
Una de sus Unidades es la Unidad Ollín/Cuauhtémoc C.E.A. (Cuerpo Especial de Asalto), en la que entrenan cada domingo, en la Alameda de Santa María la Ribera, un grupo de 15 a 20 jóvenes, de ambos géneros y diferentes edades, que corren y gritan alrededor del afamado quiosco Morisco, llamando la atención de los transeúntes, llevando con orgullo el uniforme militar de la institución y aguantando con mucha entereza 4 horas seguidas de arduo entrenamiento.
El amplio abanico de posibilidades que ofrece la institución ha atraído a jóvenes desde hace más de 50 años, actividades como el tumbling (saltos acrobáticos), rappel, defensa personal, campismo, primeros auxilios; el Cabo Steven Alexis Luna Martínez recuerda su ingreso hace cuatro años: “fueron estas actividades las que me llamaron la atención, y por eso decidí entrar”.
Tienen diferentes formas de reclutar, durante las vacaciones de junio ofrecen un curso de verano, gracias al cual muchos de los jóvenes que empezaron de esa manera continúan con ellos después de años, y su manera más común para conseguir nuevos miembros es ir uniformados a las escuelas, en especial a las secundarias, hablarles de adolescente a adolescente y extenderles la invitación para unírseles en un entrenamiento. Asi comenzó su historia en Guardias la ahora Cabo Dorotea Moya Vanegas, hace 5 años, el comandante de la Unidad, el Subteniente Juan Carlos Carrera Saavedra, fue con los integrantes de la Unidad a la secundaria donde ella estudiaba, comenzó con los entrenamientos porque sus amigos venían, y la primera instrucción no le gusto porque la disciplina es algo dura, pero en el siguiente vieron cosas que le gustaron y poco a poco le fue gustando.
El entrenamiento, solo de verlo, se antoja pesado, y asi lo confirman varios cadetes, pero alegando que esto es lo que lo hace tan bueno para sus vidas, los ayuda a dejar de concentrarse en sus problemas, a fijarse metas y endurecer el carácter; “hubo días en que la instrucción era pesada, dolorosa, a veces llegaba a la casa entumido de las piernas o brazos y días después costaba trabajo moverme” nos relata el Cabo Emmanuel López Duran, “pero el placer de ayudar a los demás es lo que nos hace seguir”.
Un impulso para la vida
La disciplina es una de las razones por las que no solo los chicos, sino también los padres apoyan gustosos a esta institución, pues no solo se las enseñan, sino que también aprenden a aceptarla con gusto y a hacerla parte de su vida, como nos lo hace notar el más pequeño de los cadetes, de 5 años, lleva solo 6 meses formando parte de las filas de la Unidad Ollin, pero a pesar de su corta edad sonríe cuando le preguntamos sobre lo que más le gusta y responde “la disciplina”.
De las cosas que más los anima es el sentimiento de compañerismo y hermandad que se profesan entre todos, desde comandantes de unidad hasta reclutas, “Aquí todos son como una hermandad, todos te incluyen, seas como seas, todos se incluyen, te sientes parte de algo y eso es lo padre” nos dice la Cabo Moya Vanegas, contándonos lo que significa para ella pertenecer a Guardias de México; “el honor que le tienes a la institución hace que le pongas más ganas a las cosas; nos ayuda a comportarnos mejor, ser más disciplinados” opina, refiriéndose a la aplicación que tiene el entrenamiento en su vida diaria, y no solo por el lado espiritual, también en el físico, “el ejercicio te relaja, ayuda a la salud y te vuelve más fuerte, tu como mujer puedes inclusive cargar a un hombre, el sentirme fuerte y parte de algo, fue de lo que más me gusto”. Anécdotas como aquella en la que subieron el nevado de Toluca a pie desde la falda hasta arriba, las recuerda con cariño, no por el esfuerzo y la satisfacción de haberlo hecho, sino por la diversión, el sentimiento de haber estado ahí con todos, y haberlo logrado juntos.
El Cabo López Durán menciona que el orgullo, el placer que le provoca ayudar a las demás personas, esa sensación de lograr y hacer algo no solo por él, sino por los demás, fue una de las razones que lo motivo para estar en Unidad durante los casi cuatro años que estuvo, y a pesar que por el momento por motivos personales no lo ha podido hacer, planea volver, pues se siente incompleto sin su uniforme; “lo que aprenden aquí son enseñanzas buenas, te enseñan a tolerar, comprender tratar a las demás personas, a tomar el liderato cuando es necesario, a tomar una postura firme y encaminada a realizar buenas acciones hacia las demás personas sin pedir nada a cambio, a ser generoso y respetuoso, a realizar un cambio con acciones pequeñas y las personas ven esos detalles y lo toman como ejemplo a seguir”, es lo que contesta después de que se le pregunta que es lo que se lleva de la institución.
El apoyo no se queda solo dentro del tiempo y los días de instrucción, el comandante Juan Carlos y la subcomandante, la Subteniente Mariana Rentería Rodríguez, ayudan a los chicos con lo que sea que tengan problemas o con lo que necesiten, y los alentan a ayudarse entre ellos, en cuestiones sentimentales, problemas familiares, económicos, familiares, todos son una gran familia, “afuera pueden ser lo que quieran, novios, amigos, pero aquí todos son hermanos” es algo que el comandante suele decirles a todos.
Ayuda a la nación.
Han ayudado en diversos desastres naturales, como en los huracanes Ingrid y Manuel del 2013, o el huracán Sandra del 2015, solo los mayores de edad van al lugar de los hechos, pero los más pequeños, los que tienen que quedarse aquí, mandan apoyo de todas las maneras que pueden, desde mandar víveres, ropa, hasta pidiéndole a amigos y familiares que apoyen.
También prestan servicio para la seguridad y primeros auxilios en eventos de gran magnitud, tales como en semana santa en Iztapalapa, el 12 de diciembre en la basílica de Guadalupe y más recientemente, en la delegación Benito Juárez, ayudaron en la vista del Papa Francisco.
Otra manera que tienen de ayudar al país es haciendo mejores ciudadanos, los alejan de las drogas, el alcohol, y las malas costumbres, “como guardia de México tienes el honor y esa conciencia de no robar porque le tienes amor a tu país, amor a México, también es estudiar, estudiar para hacerle un bien al país, asi se puede aún más poner el nombre de México en alto, que los niños tengan una mejor formación, que no se vayan por lo malo”, comenta con orgullo la Cabo Moya Vanegas.
Todas estas cosas, y muchas más, que no pueden expresarse con palabras y solo se pueden descubrir formando parte de sus filas son las que les hace decir con orgullo, a donde sea que vayan, la parte final de su credo: Siento una alegría inmensa de estar en tus filas, de las cuales saldré algún día con tristeza, pero con alto orgullo diciendo, yo fui un guardia de México, ¡Yo soy un guardia de México!
